martes, 1 de marzo de 2011

Miedo a sentir el miedo a caer (2): Ha llegado el momento de la caída.

El mástil sobre el que estaba, tambaleándome, ha hecho un movimiento demasiado brusco, y finalmente he perdido el equilibrio.
Ahora estoy cayendo al vacío, no va a ser un golpe rápido, lo veo. Siento el vértigo de una caída de 90 pisos a toda velocidad, pero es como si el tiempo no pasase. Veo el suelo, y sé que me va a doler, mucho, pero ya no hay vuelta atrás, y tampoco es que hubiese podido hacer nada por evitarlo.

En el mástil del que os hablo, no estaba yo sólo, había alguien conmigo, alguien que ha decidido no darle una oportunidad al futuro, alguien que se aferró al pasado, a un pasado oxidado y bastante deteriorado. Y es por eso por lo que estoy cayendo, allí arriba, él, el pasado y yo no cabíamos.

Ahora me siento desolado por un amor que pudo ser y no fue, por tener a mi media naranja tan cerca y descubrir que él no quería que yo fuese la suya. Me siento triste y sin ganas de nada, llorando por las esquinas echando de menos esos momentos que todavía no habíamos vivido.

  • Adiós...
Adiós. ¿Querrías hacer algo por mi antes de perdernos para siempre?
  • Claro... dime...
Dile que te cuide, y te haga feliz todos los días de su vida, porque para que vosotros estéis juntos, siempre habrá una persona que tenga que llorar.
  • Claro, se lo diré, pero no entiendo a qué viene esto...
¿Como te sentirías si la persona a la que amas, se fuese con otra persona que sabes que no le quiere como tú?
  • ¿Me estás diciendo que Javier no me quiere?
Si...
  • Si ni siquiera le conoces, ¿cómo puedes afirmar algo así?
Porque sé que nunca nadie te querrá como yo, al igual que sé que nunca nadie querrá a Javier como tú y al igual que sé que Javier no te quiere a ti como querrá a otra persona que aún no ha aparecido en su vida.
  • No me lo puedo creer... ¿cómo te atreves a decir eso?
Porque yo no te habría dejado, nunca te habría tratado como te ha tratado él, nunca tendrías que arrastrarte por volver a mi lado...

1 comentario:

  1. Pero la vida siempre pondrá las cosas en su sitio. Y no siempre es el sitio que uno espera, aunque casi siempre es el que desea.

    ResponderEliminar