jueves, 24 de febrero de 2011

Sunny day

Entre la oscuridad de un día de invierno siempre aparece un pequeño rayo de sol que nos recuerda que el verano está por llegar.

Hoy no me apetece ser optimista, pero una parte de mi insiste en serlo, quizá sea el corazón. no lo se, el caso es que uno de mis ojos está cegado por ese pequeño rayo de sol y el otro está totalmente asolado por la oscuridad.

Qué hacer en estos casos, cómo decidirme entre el optimísmo fantástico o la realidad pesimista. Quiero poder disfrutar del optimismo y no darme cuenta de lo real. Me encantaría poder ver la realidad sin sentir lástima por la belleza de lo optimista.


En una hermosa tarde de primavera un joven tumbado sobre el cesped de un gran parque, pensando, meditando, ve una pequeña y solitaria margarita, y la coge:
  • ...me quiere.... no me quiere.... me quiere...
-Qué haces?
  • no lo ves? deshojando una margarita...
-Ya.... para qué?
  • por que me apetece... qué haces tú?
-Pienso
  • Ya... en qué?
-Pues... es dificil... intento averiguar si él me podría querer, si le gustaría estar junto a mi, en por qué me gusta tanto... Intento encontrar una explicación y una solución a lo que siento por él
  • te das cuenta de que intentas racionalizar algo tan irracional como los sentimientos?
-Si, pero todo lo que hacemos, lo hacemos por algo, lo sentimos por algo, actuamos de una forma racional, los humanos somos racionales.
  • creo que te equivocas...
-tú crees? pues yo creo que es bastante estúpido deshojar una margarita para saber si te quiere o no...
  • ya... pero es que tú eres un humano, yo una persona... y las personas no somos racionales, somos sentimentales. 

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